Las preguntas más frecuentes
de la gente antes de entrar a mi rehabilitación

Si estás aquí es porque ya lo has intentado todo y quieres tener claro cómo trabajo.

Aquí respondo a las dudas más comunes que escucho cada semana de mis pacientes.

Cómo funciona el proceso

Lo entiendo. Pero si lo miramos de cerca, lo que has probado probablemente ha sido siempre lo mismo: parches.

  • No había una evaluación seria.
  • No había un programa de ejercicios individualizado.
  • No había un seguimiento real.

Cuando aplicamos el sistema de forma adecuada, los resultados llegan.

No hay una duración fija. Los programas cerrados de 8 o 12 semanas no tienen sentido.

Hay gente que necesita un mes, y otros un año.

El proceso dura lo que necesites hasta que te recuperes de verdad.

No. Hay esfuerzo, sí, pero no dolor insoportable.

El objetivo es que el entrenamiento sea retador y seguro, no que salgas peor de lo que entras.

No hay respuesta universal.

He visto pacientes que mejoran brutalmente en el primer día y otros que tardan semanas o meses.

Depende del tiempo que llevas con dolor, de tu lesión y de la fase en la que estés.

En ese caso es mejor que no empieces.

Lo más probable es que te quedes a mitad del proceso y pierdas el tiempo (y yo también).

La mayoría de recuperaciones duran más de un mes.

Está previsto en el plan.

No se trata de no tener nunca un mal día, sino de saber qué hacer cuando ocurre para que no vuelvas al punto de partida.

Por qué mi método es distinto

Ese es justo el problema.

Hacer ejercicios aleatorios = resultados aleatorios.

Un día alivio, al siguiente un pinchazo. Al final… estás igual o peor.

Cuando haces los ejercicios que tu cuerpo realmente necesita, todo cambia.

Mi sistema de trabajo. Y los resultados que doy.

No lo digo yo, lo dicen mis pacientes (puedes leer sus testimonios).

Es lo más común. La mayoría trabajan con protocolos genéricos: masaje, calor, punción, estiramientos.

Yo no sigo ese camino. Mi sistema parte de una valoración distinta, enfocada en encontrar déficits y diseñar un plan solo para ti.

Es normal. La motivación se pierde cuando no ves resultados.

Cuando veas que los ejercicios funcionan y tengas una estrategia clara, buscarás el momento para hacerlos.

Y si aún así no lo haces, lo diré claro: tendré serias dudas de que quieras recuperarte.

No.

La rehabilitación debe devolverte tu vida, no aislarte más de ella.

No tienes que serlo.

Lo que necesitas no es “ponerte fuerte” ni hacer pesas olímpicas: es recuperar función, confianza y movimiento. Eso lo puede hacer cualquiera con mi método, sin importar la edad o forma física.

Condiciones y casos específicos

No pasa nada. Trabajo también online y en formato híbrido.

Lo importante no es la distancia, sino que tengamos un plan sólido y un seguimiento real.

Depende al 100% de lo que necesites.

En la llamada informativa te explicaré tu tratamiento y su coste.

Detalles antes de empezar

Sí. Es un servicio sanitario.

Con tu factura puedes desgravar en la renta si cumples requisitos.

Rellena el formulario. Te contactaré personalmente para ver si tiene sentido trabajar juntos

No. Porque lo que trabajamos aquí no es un producto de supermercado ni una oferta puntual.

Es tu salud y tu recuperación, y eso requiere compromiso por las dos partes.

Lo que sí garantizo es que tendrás un plan hecho a tu medida y un seguimiento real, para que tu inversión tenga sentido.

Dudas sobre el origen del dolor

Sinceramente, no lo sé todavía.
Por eso en la valoración inicial buscamos las causas reales de tu dolor y trazamos un plan para solucionarlo.

Lo que sí puedo decirte es que si sigues teniendo dolor incluso habiendo bajado el nivel de actividad, algo no está funcionando bien.

El cuerpo no duele “porque sí”. Hay que averiguar qué parte está fallando.

Pasa mucho. Más de lo que imaginas.

Por eso la primera fase del tratamiento siempre es una evaluación del origen.

Te sorprendería saber cuántos dolores lumbares vienen de la cadera o del abdomen, o cuántos dolores de cuello en realidad nacen en la pelvis.

Cada cuerpo es distinto. Por eso no trabajamos con recetas generales: evaluamos tu caso individualmente.

Las pruebas de imagen (como la resonancia) son las que permiten diagnosticar hernias o protusiones.
Pero una imagen no explica por qué te duele algo.

Solo muestra lo que se ve en una foto.

Por eso, además de las pruebas médicas, es clave una valoración funcional: cómo se mueve tu cuerpo, cómo responde tu musculatura y qué patrones están sobrecargando tu espalda.

Los momentos del día en los que duele más dan pistas sobre el tipo de dolor.

Por ejemplo, los dolores del sistema nervioso suelen intensificarse por la noche, mientras que los mecánicos se hacen de notar con la inactividad o el exceso de carga.

Pero para saberlo con certeza hay que evaluar bien tu caso y tu rutina. Cada patrón cuenta algo distinto.

A la espalda no le gusta estar quieta.

Mantener una misma posición durante mucho tiempo ya la pone en alerta.

Y si encima hay alguna lesión o desajuste, la molestia se multiplica.

No puedo decirte por qué exactamente hasta que te vea, pero la mayoría de las personas mejoran su dolor —tanto de pie como sentadas— cuando empiezan a trabajar en la causa, no sólo en aliviar el síntoma.

Porque que el dolor se vaya no significa que te hayas recuperado.

Ahí está el error de las promesas vacías de internet: “elimina tu dolor en 3 días”.

El dolor puede irse y volver, si no se ha tratado el origen.

El objetivo no es “que no duela”, sino aprender a dominar el dolor, prevenir recaídas y construir un cuerpo tan resistente que deje de vivir pendiente de un hilo.

Sí, y lo veo muy a menudo.

No tanto por la cesárea en sí, sino por lo que esa cicatriz ha provocado en tu cuerpo: tensiones, adherencias, cambios posturales o alteraciones del suelo pélvico.

Cuando el ejercicio se adapta a tu cuerpo (y no al revés), esos dolores suelen mejorar de forma notable.

Ahí está la clave: adaptar el trabajo a tu historia corporal.

Sí. El estrés aumenta el dolor, pero rara vez es la única causa.

Suele actuar como un amplificador: exagera lo que ya está ahí.

Por eso es importante aprender a gestionarlo mientras tratamos la raíz del problema.

Yo no trabajo la parte emocional directamente, pero sí te ayudo a que tu cuerpo vuelva a sentirse seguro y fuerte, lo cual reduce el impacto del estrés sobre tu dolor.

En realidad, todo dolor tiene un componente psicológico.

Desde un esguince hasta una hernia.

El cerebro es quien decide cuándo algo duele y cuándo no. Siempre.

Por eso entender cómo funciona el dolor cambia completamente tu relación con él.

En mis sesiones dedicamos parte del proceso a enseñarte qué le pasa a tu cuerpo y por qué, para que dejes de tenerle miedo y empieces a controlarlo.

Esa es la formación que todos deberíamos haber recibido la primera vez que tuvimos dolor.

Dudas sobre el diagnóstico y las pruebas

Tener una resonancia siempre ayuda, pero no es imprescindible.

Durante la valoración funcional realizamos un cribado de “red flags”, es decir, comprobamos si hay algún motivo por el que deberías hacerte una prueba médica antes de comenzar.

Si ya tienes estudios hechos, los aprovecharemos.

Pero lo que más nos interesa no es la foto de la lesión, sino cómo se comporta tu cuerpo en movimiento.

No del todo.

La resonancia aporta información útil, pero no cuenta toda la historia.

Antes necesito verte moverte.

He visto muchas personas con el mismo diagnóstico y vidas completamente distintas.

Y, como imaginarás, cada una requiere una rehabilitación diferente.

El descanso tiene sentido solo en la fase aguda de una lesión, los primeros días o semanas.

Pero después, seguir quieto es justo lo que retrasa la recuperación.

Cada vez más médicos —especialmente los de la nueva escuela— recomiendan moverse, porque el cuerpo necesita carga, no reposo.

Y no hablo de “hacer pilates o nadar”, sino del tipo de movimiento terapéutico que enseña a tu espalda a funcionar otra vez.

Eso es exactamente lo que trabajamos en mis rehabilitaciones.

Decirte que no te muevas es como decirte que no respires.

Solo hay una razón de peso para recomendarte reposo absoluto, y son casos muy específicos.

En la mayoría de las situaciones necesitas moverte, pero hacerlo bien.

Los médicos suelen tener miedo —con razón— a que la gente haga ejercicio sin control.

Ahí es donde entro yo: para dosificar el movimiento y darte la carga exacta que tu cuerpo necesita.

Ni más, ni menos.

Lo primero es probar una rehabilitación.

He visto personas con estenosis severas o hernias con fecha de operación cancelar la cirugía porque dejaron de tener dolor.

Eso no significa que sea tu caso ni prometo milagros.

Pero hay algo que todas esas personas tienen en común: empezaron.

Antes de aceptar a alguien en una rehabilitación conmigo, hago una llamada personal.

Si veo que no das el perfil para tener buenos resultados, no entrarás.

Prefiero ser honesto desde el principio.

Sí, puedes moverte perfectamente.

Pero necesitas aprender a hacerlo bien.

La espondilolistesis suele ir acompañada de descompensaciones musculares que hay que identificar y corregir.

El objetivo es enseñarte qué movimientos necesita tu cuerpo y qué músculos deben activarse para proteger tu columna, no para castigarla.

Eso lo valoramos el día de la primera sesión.

Hay una serie de pruebas funcionales que nos permiten ver si el nervio está irritado o comprimido, y de qué zona viene el problema.

Lo importante no es ponerle una etiqueta, sino saber cómo actuar para aliviarlo y evitar que vuelva.

Depende del tipo de valoración y del motivo de la consulta.

En muchos casos sí puedes empezar, incluso antes de tener el informe, porque el trabajo que hacemos es seguro y progresivo.

De todos modos, cuando rellenes el formulario, cuéntame tu situación con detalle y te diré si conviene esperar o podemos avanzar.

Es totalmente normal.
Casi todas las personas con dolor lo piensan al principio.

Pero la realidad es que la gente que más se lesiona no es la que se mueve, sino la que no se mueve.

Cuando el cuerpo se desentrena, cualquier esfuerzo lo siente como una amenaza.

Mi trabajo es reacondicionar tu cuerpo para que vuelva a confiar en el movimiento, sin miedo y con seguridad.

Pasa más de lo que parece.

Y sí, se puede trabajar con todo eso a la vez.

Mi enfoque no se centra solo en la lesión, sino en cómo se comporta tu cuerpo completo.

Aunque haya varias etiquetas en tu informe, la mayoría de pacientes mejoran cuando se trabaja de forma global, reeducando movimiento, fuerza y control.

Miedo al movimiento y al empeoramiento

Es muy probable que los primeros días sientas más molestias, y eso es totalmente normal.

Un cuerpo que lleva tiempo en alerta reacciona incluso ante el movimiento más pequeño.

Lo importante no es no sentir nada desde el minuto uno, sino entender lo que pasa, aprender a gestionarte y reconocer qué te va bien y qué no.

Aquí no hay prisa ni fecha límite: el estrés y las expectativas solo agravan el problema.

Lo haremos paso a paso, sin forzar, hasta que tu cuerpo vuelva a confiar en moverse.

De eso me encargo yo.

Tendrás siempre indicaciones precisas: qué ejercicios hacer, cuántas repeticiones, con qué peso, con qué material y a qué ritmo.

Mi trabajo es darte la dosis justa de movimiento, adaptada a ti, para que avances con seguridad y sin miedo.

Analizaremos por qué ha pasado y lo solucionaremos.

A veces un tirón no es un paso atrás, sino una señal de que hay algo que ajustar: postura, carga, respiración o control.

El cuerpo no se rompe por un tirón; se recalibra.

Si ocurre, veremos qué lo ha provocado y cómo evitar que se repita.

Los bloqueos no son casualidad: responden a un patrón que puede modificarse.

Parte de la rehabilitación es enseñarte a entender esas señales y actuar antes de que tu cuerpo vuelva a bloquearse.

Sí.

De hecho, debes moverte.

El objetivo no es eliminar la hernia, sino recuperar tu vida.

Dos de cada tres hernias se reabsorben solas antes de los dos años, pero muchas personas siguen con dolor porque el problema no era solo la hernia.

Mi objetivo es que recuperes movilidad, fuerza y confianza, tengas o no tengas hernia.

Deja de poner el foco en la hernia y ponlo en cómo te sientes al levantarte cada día.

Menos dolor, más movilidad, más energía.

Eso es lo que importa.

Y te diré algo: las hernias más grandes suelen tener mejor pronóstico, porque se reabsorben con más facilidad.

No lo digo yo, lo dice la ciencia.

Tu cuerpo puede mejorar si lo ayudas a hacerlo bien.

Es algo con lo que trabajo todos los días.

Y, sinceramente, se me da bastante bien.

El dolor irradiado o los calambres se pueden mejorar con una rehabilitación bien enfocada, muchas veces sin necesidad de medicación ni grandes equipos.

El objetivo es quitar presión al nervio, devolverle libertad de movimiento y, con ello, reducir el dolor.

Buscaremos el origen y lo corregiremos.

En muchos casos esos síntomas vienen de bloqueos musculares o de falta de movilidad en la zona cervical o dorsal.

Si te interesa, puedes leer la reseña de David en la sección de testimonios: le pasaba exactamente eso, y hoy su cuello vuelve a moverse sin miedo.

Sí, y deberías.

El movimiento adecuado, guiado y controlado, es la mejor herramienta para liberar tensión y reducir vértigos.

El cuerpo mejora cuando se le enseña a moverse de nuevo con confianza.

Sí, por supuesto.

De hecho, eso le pasaba a Víctor —el paciente que ves en la foto de la página principal.

Llegó sin poder agacharse y hoy se mueve sin dolor.

Por eso la rehabilitación se adapta a ti, no al revés.

Empezamos desde donde estás y avanzamos desde ahí.

Frustración porque has probado
tratamientos previos sin éxito

No intento convencerte de nada. Ni sé exactamente qué has hecho ni cómo te ha ido.

Lo mejor —sobre todo si ya has pasado por muchos sitios— es que rellenes el formulario contándome todo lo que has probado.

Así sabré si realmente puedo ofrecerte algo distinto o no.

Si veo que no tengo ese factor diferencial que necesitas, te lo diré.

A mí también me interesa que, si empiezas conmigo, mejores de verdad.

Porque solo así tú sientes que ha valido la pena tu tiempo, dinero y esfuerzo… y yo sé que estoy haciendo bien mi trabajo como fisioterapeuta.

Soy de los pocos en España con formación en activación neuromuscular, una técnica avanzada que trabaja directamente sobre el sistema nervioso para recuperar control y fuerza.

Además tengo formación en biomecánica del ejercicio, neurología funcional y neurociencia del dolor crónico.

Sinceramente, cualquier profesional que trabaje con dolor debería dominar esto, pero la universidad no lo enseña.

En España somos muy pocos los formados en esta línea.

Por eso es muy probable que, cuando empieces a trabajar conmigo, sientas que nunca habías hecho nada parecido.

Y no lo digo por ego: lo verás tú misma en tu cuerpo.

Al principio es normal que pase.

El alivio suele durar poco los primeros días, pero con el tiempo ese alivio se alarga, las zonas dolorosas se hacen más pequeñas y los días buenos se vuelven más frecuentes.

Y si eso no pasa, te lo diré claramente.

Ni tú ni yo estamos aquí para perder el tiempo.

No te preocupes: lo mío no son promesas.

Y desde luego no es un programa de tres meses, con garantía de quince días y vídeos grabados.

Esto es una rehabilitación real, donde estás el tiempo que tu cuerpo necesite para recuperarse: un mes, un año o tres.

Yo no te voy a prometer nada.

Las promesas te las haces tú:
¿vas a sacar tiempo para entrenar?
¿vas a acudir a las sesiones?
¿vas a preguntar lo que necesites?

Porque las verdaderas garantías no las doy yo: las construyes tú con tu compromiso.

La constancia llega cuando empiezas a notar resultados.

Esa mejora es lo que te motiva a seguir.

Aun así, entrar en una rehabilitación conmigo no es fácil.

Si ya sabes que no vas a hacer nada, mejor no entres.

Te ahorras tiempo y dinero, y yo dejo espacio a quien sí va a aprovecharlo y convertirse en un caso de éxito.

No tiene un tiempo fijo.

He visto personas mejorar en tres meses y otras que han necesitado un año.

No es ni mejor ni peor: cada cuerpo parte de un punto distinto.

Mi recomendación es que asumas que esto va para largo, y si luego mejoras antes, mejor aún.

Sé que este mensaje “no vende”, pero prefiero ser honesto.

Esto no va de vender, va de recuperarte.

Normalmente, en unos tres meses ya se notan cambios.

No significa que estés recuperada, pero sí verás tres cosas claras:

  • Menos dolor.
  • El área de dolor se va reduciendo y concentrando.
  • Puedes hacer más cosas que antes.

Esa evolución es la mejor señal de que tu cuerpo está despertando.

Sí puede haberla.

Puedes mirar el caso de Dani, el chico que aparece en uno de los vídeos.

Llevaba más de 10 años con dolor de espalda, siendo joven y llevando un estilo de vida sano.

En unos meses dejó de tener dolor.

No hay motivo para pensar que tú no puedas ser la siguiente.

Depende de lo que entiendas por “arreglo”.

Mi objetivo no es que tu resonancia salga perfecta, sino que recuperes tu calidad de vida.

Que puedas hacer tu día a día sin miedo ni limitaciones.

Y eso sí es posible, incluso con un diagnóstico degenerativo.

Precisamente por eso deberías empezar.

Cuando las articulaciones o los discos se desgastan, los músculos deben asumir ese papel de soporte.

Y eso se entrena.

Fortalecer la espalda no solo alivia el dolor: te da estabilidad y autonomía.

Tu cuerpo aún tiene mucho margen de mejora, aunque te hayan dicho lo contrario.

Dudas sobre la modalidad online o presencial

No exactamente.

Depende del tipo de lesión que tengas.

En la llamada de acceso evaluaremos si te conviene una rehabilitación presencial, online o híbrida.

Te adelanto que la mayoría de problemas de espalda —hernia, artrosis, protusión, pinzamiento, etc.— se pueden mejorar perfectamente de forma online.

Si tu caso requiere algo más específico, pasaremos a un formato mixto.

Pero quiero que te quedes con esto: online o presencial es solo un formato.

El mito de que los fisios solo sabemos ayudarte si te tocamos es falso.

De hecho, muchas valoraciones funcionales sin contacto son más objetivas y precisas que las que dependen del tacto.

Aunque no estemos en la misma sala, sí estamos conectados en tiempo real.

Cada ciertos días o semanas (según tus necesidades) hacemos sesiones por Zoom donde reviso todo: técnica, control, ejecución y progresión.

Te aseguro que la sensación es exactamente la misma que si estuviéramos en el centro, con la ventaja de que puedes hacerlo desde tu casa y mantener el seguimiento constante.

No te preocupes.

La rehabilitación está diseñada para evitar lesiones, no para provocarlas.

Los ejercicios que realizamos son progresivos y extremadamente seguros.

Me atrevo a decir que probablemente nunca hayas probado algo tan seguro y tan adaptado a ti.

Eso lo definiremos el día de la valoración inicial.

Pero en la mayoría de casos basta con una esterilla, unas gomas, un par de pesas y un bloque de yoga.

Nada que no puedas tener en casa o conseguir fácilmente.

Con eso es más que suficiente para empezar.

Sí, sobre todo al principio.

Conforme avances, si vemos que necesitas más material, te lo diré.

La clave no es tener un gimnasio en casa, sino saber usar tu cuerpo correctamente.

Precisamente el formato online facilita el seguimiento.

Seguro que te suena eso de ir a un profesional que te manda tres ejercicios, y hasta el mes siguiente no vuelves a saber nada.

Y cuando intentas repetirlos… ni recuerdas cómo eran.

Aquí eso no pasa.

Tienes acceso a una plataforma con tus ejercicios explicados paso a paso, un espacio para dejar dudas en cada uno, clases semanales en directo por Zoom y sesiones individuales periódicas conmigo.

Si no aprovechas el seguimiento, es porque no quieres: más fácil no se puede poner.

Puedes escribirme directamente por la plataforma o por WhatsApp.

Prefiero que preguntes antes de improvisar.

Resolver dudas rápido evita errores y acelera tu avance.

No pasa nada.

Las partes importantes de las clases quedan grabadas, para que las veas cuando puedas.

Eso sí: las sesiones individuales conmigo sí son en directo, y es importante que reserves ese tiempo.

Ahí es donde ajustamos detalles que marcan la diferencia.

Sí, si lo necesitas.

En ese caso hacemos una rehabilitación híbrida, combinando trabajo online con sesiones presenciales.

La única condición: estar en Valencia o poder desplazarte hasta aquí.

Ningún problema.

He trabajado con personas de Países Bajos, Francia, Bélgica, Alemania, Dinamarca, Brasil, Venezuela, Dubái e incluso China.

Esa es la ventaja del formato online: puedes conectarte desde donde sea, a golpe de clic.

Operaciones, postoperatorios y prevención

No lo sé, porque aún no te conozco.

Pero si está en mi mano, haré todo lo posible por retrasarlo o evitarlo.

Hay muchas personas a las que les dijeron exactamente eso… y hoy están sin dolor y sin pasar por quirófano.

Primero hay que ver tu caso. Después, decidir si realmente no hay otra opción.

Depende.

Depende del tipo de lesión que tengas, de lo avanzada que esté y de cómo responda tu cuerpo.

Lo que sí puedo decirte es que, si hay margen para evitarla, trabajaremos para aprovecharlo.

Y si no lo hay, te prepararé para llegar a la cirugía en las mejores condiciones posibles, que suele marcar la diferencia en la recuperación.

Debes.

La rehabilitación es, precisamente, eso: recuperar tu vida después de la operación.

La cirugía no es el final del proceso, es el principio.

Tu cuerpo necesita volver a moverse, adaptarse y ganar fuerza de nuevo.

Ahí es donde empieza el verdadero cambio.

Depende de la intervención y del tipo de tejido afectado.

Pero, en general, el movimiento precoz (bien ajustado) es clave para que te recuperes antes.

Cuanto antes empieces a moverte correctamente, mejor evoluciona la recuperación.

No pasa nada.

Ajustaremos los ejercicios para que no se convierta en un obstáculo.

Con el trabajo adecuado, las cicatrices suelen perder tensión, elasticidad y molestia con el tiempo.

No hay que tenerles miedo: solo aprender a integrarlas.

Sí, claro.

Trabajo con muchos pacientes que tienen artrodesis completa lumbar o dorsal, y entrenan sin dolor y con plena movilidad.

Lo recalco: artrodesis completa, de arriba a abajo.

Tener material no es un impedimento, solo un factor más que debemos respetar.

Exactamente lo mismo que en la pregunta anterior.

He acompañado a muchas personas en esa situación y pueden entrenar, moverse y mejorar.

La clave está en trabajar bajo control, con el tipo de carga y movimiento adecuados.

La fijación no te invalida, solo cambia las reglas del juego.

Sí.

De hecho, eso tiene nombre: prehabilitación.

Y es de las mejores decisiones que puedes tomar.

En el peor de los casos, te operarán igual, pero te recuperarás antes y con menos complicaciones.

Y en muchos casos, esa preparación hace que ni siquiera llegue a hacer falta operar.

Debes rehabilitarlo.

Una operación cervical necesita que recuperes control, fuerza y movilidad de forma progresiva.

Cuanto antes empieces a hacerlo con supervisión, mejor será el resultado.

Por supuesto.

De hecho, ese es uno de los principales objetivos: evitar que vuelvas a pasar por lo mismo.

La cirugía puede resolver una parte del problema, pero el resto depende de cómo te muevas, cómo fortalezcas y cómo mantengas tu espalda después.

Ahí es donde entra la rehabilitación: en construir una espalda capaz de sostenerte sin miedo a recaer.

Estilo de vida, hábitos y entorno

No lo sé todavía, porque no te conozco.

Pero el objetivo de la rehabilitación es justamente ese: que recuperes tu vida, y eso incluye poder trabajar sin miedo.

Cada caso es distinto, pero la meta siempre es la misma: que el dolor deje de decidir por ti.

Estar obligada a sentarte tantas horas es parte del problema, sí.

Pero se puede compensar.

Lo que te puedo garantizar es que las personas que aprovechan bien las otras 16 horas del día, son las que mejor soportan las 8 frente al ordenador.

No se trata de tener una espalda perfecta, sino de enseñarla a resistir tu día a día.

Veremos cuál es tu límite y lo trabajaremos.

Con el enfoque adecuado, la conducción deja de ser un castigo.

Puedes mirar el caso de Julia, una paciente que tenía dolores fuertes al conducir… y hoy lo hace sin problema.

Está en la sección de reseñas.

O eso, o que los recojan los servicios sociales 😅

Ya sé que suena duro, pero es la verdad: para cuidar bien de ellos, primero tienes que estar bien tú.

Una espalda fuerte y estable no solo te da menos dolor, sino más energía y menos miedo a moverte.

Sí, claro.

Por eso hay que preparar tu espalda para soportarlo.

Los bebés pesan cada vez más, no menos, así que tu cuerpo tiene que estar a la altura.

Fortalecerlo no es una opción estética: es una necesidad funcional.

Depende de tu espalda y de las compensaciones que tenga.

Lo sabremos el día de la valoración.

Pero te adelanto algo: las posturas “milagrosas” que lees por internet no sirven si no están adaptadas a ti.

No existe una forma universal de dormir sin dolor; existe la tuya.

Sí, y de hecho lo ideal es que puedas hacerlo.

Veremos qué deportes puedes mantener desde el principio y cuáles habrá que reintroducir más adelante.

El objetivo no es quitarte lo que te gusta, sino preparar tu cuerpo para que pueda hacerlo sin romperse.

Es una razón más para empezar.

Cuando los músculos funcionan bien, tu cuerpo gasta más energía, mejora la postura, el metabolismo y el control del dolor.

Y, además, tu cuerpo cambia.

El sobrepeso no te impide avanzar: solo hace más importante que lo hagas bien.

Mucha.

Una mala alimentación aumenta la inflamación y retrasa la recuperación.

Por eso siempre recomiendo que cuides esa parte en paralelo: cuanto mejor se alimente tu cuerpo, más fácil será que responda al movimiento.

Mucho.

No suelen ser la causa principal, pero sí un amplificador.

Cuando el cuerpo duele, la cabeza se agota; y cuando la cabeza se agota, el cuerpo duele más.

La buena noticia es que al mejorar tu dolor, el estrés y la ansiedad también bajan.

Por razones obvias.

Tu cabeza , emociones y motivación

Es parte del proceso.
Vas a mejorar.
Vas a recaer.
Y volverás a mejorar.

La diferencia es que, con el tiempo, te darás cuenta de algo curioso: lo que hoy llamas “recaída” fué, hace unos meses, uno de tus mejores días.

Y dentro de varios meses.

Tu peor día será mucho mejor que tu mejor día de esta semana.
Pasa.
Y cuando te ocurra, te acordarás de esta pregunta, de este día y de este momento.

La rehabilitación tiene altibajos, pero a la larga, la tendencia es de mejora.

Es más fácil rendirse cuando vas sola que cuando alguien te acompaña y te exige.

Mi trabajo es ayudarte a recuperarte, pero también darte un tirón de orejas cuando haga falta.

Aun así, no puedo moverme por ti.

Si sabes que no vas a hacer nada, mejor no empieces.

Ahorramos tiempo los dos, y dejo espacio a quien realmente está lista para cambiar su situación.

Ahí entra la disciplina.

No te sacas una carrera estudiando tres días; del mismo modo, no se van quince años de dolor en un mes.

Parte de la rehabilitación es meritocracia pura: el cuerpo premia a los constantes.

Y sí, cuesta, pero las recompensas son proporcionales al esfuerzo.

Es completamente normal.

Donde hay dolor, hay miedo.

Pero también es cierto que el miedo es inversamente proporcional al dolor: cuanto más mejoras, menos miedo sientes.

Al principio cuesta, pero con cada movimiento que haces bien, el cuerpo vuelve a confiar.

Y cuando eso ocurre, el miedo empieza a perder fuerza.

Si de verdad no creyeras en nada, no estarías leyendo esto.

Entiendo tu frustración, pero tal vez aún no has dado con la clave.

Alicia —una de las chicas de los vídeos de testimonios— me dijo que yo era su última opción.

Que si no funcionaba esto, se rendía.

Hoy es un caso de éxito.

No te conozco, y hay que ver tu caso, pero dime una cosa:
¿por qué no podrías serlo tú también?

Tengo pacientes de más de 80 años, con artrodesis completa de columna, haciendo rehabilitaciones online… y llevan una vida normal.

Cuando superes eso, hablamos.

Iba a acabar con una frase motivacional.
pero bastante motivación es lo que te acabo de contar.

Porque probablemente has hecho lo de siempre.

Yoga, pilates, natación, estiramientos…

Todo eso puede ser útil, pero tiene un fallo de base: tú te adaptas al ejercicio, en lugar de que el ejercicio se adapte a ti.

Cuando los ejercicios se crean con tu nombre, tus apellidos y tu forma de moverte, ahí cambia todo.

Y eso es lo que hace una rehabilitación real.

Entonces habrá que tirar de disciplina y estrategia.

Mi trabajo también incluye darte ese empujón cuando haga falta.

A veces necesitas más un recordatorio firme que motivación.

Y yo estoy aquí para darte las dos cosas.

Depende de cada caso, pero son parte clave del proceso.

Y sí, habrá días malos. Alguno de lloros, incluso.

Lo importante es tener un plan para esos momentos, y lo tenemos:protocolos de ejercicios específicos para revertir las recaídas y evitar que el dolor te paralice.

Aunque sea fisioterapeuta, te aviso: termino haciendo más de psicólogo de lo que imaginas.

No lo estarás.

A menos que quieras.

Hay toda una comunidad de pacientes que están pasando por lo mismo y están saliendo adelante.

Y no, no hablo de un grupo para quejarnos, sino de un espacio donde compartir avances y apoyo real.

Ver que otros lo han conseguido ayuda más de lo que imaginas.

Dinero, tiempo y compromiso

No tiene un precio cerrado.

Depende de tu estado físico, del tipo de lesión y de la estrategia que necesites.

En cuanto rellenes el formulario, te llamaré personalmente para entender tu caso y darte un presupuesto ajustado a lo que realmente necesitas.

No hago precios genéricos porque no hago tratamientos genéricos.

Puede que lo sea, sí.

Y tiene sentido.

Hay tres razones:
1️⃣ Resuelvo problemas de espalda que otros no saben resolver.
2️⃣ Los resuelvo más rápido.
3️⃣ Soy yo personalmente quien te acompaña en la rehabilitación.

No delego en becarios ni en entrenadores recién salidos del curso.

Prefiero trabajar con menos gente, pero asegurarme de que cada persona que confía en mí mejora de verdad.

Entonces lo mejor es que esperes.

Ahorra, y hablamos cuando puedas hacerlo bien.

Lo sé, es una mierda.

Y ojalá esto formara parte de la rehabilitación pública, pero no pasa.

Mientras tanto, al menos te llevarás claridad sobre tu caso y sobre cómo puedes empezar a cuidarte desde ya.

Nunca.

Los descuentos me parecen una falta de respeto hacia quienes confiaron antes y pagaron el precio justo.

A mí me lo hacían las compañías de teléfono constantemente y me daba una rabia enorme.

Esto no es una empresa de telefonía.
Es tu salud.
Y eso se trata con respeto, no con rebajas.

Sí.

Así es como funciona mi rehabilitación: por meses.

Pagas mes a mes, sin permanencia ni compromisos absurdos.

No te voy a cobrar 3.000 euros por adelantado ni obligarte a quedarte un año conmigo.

Avanzas, mejoras, y sigues el tiempo que tenga sentido.

Precisamente una de las ventajas de la rehabilitación —sobre todo online— es que se adapta a tu vida.

Si cada imprevisto te hace parar, nunca avanzarás.

Por eso diseñamos estrategias para que puedas seguir progresando incluso de viaje o de vacaciones.

No se trata de hacerlo perfecto, sino de mantener el hilo.

Sí.

Existen sistemas de excedencias e imprevistos, que te explicaré en la llamada.

La idea es que puedas retomar tu proceso sin sentir que empiezas desde cero.

No.

No quiero que nadie se quede conmigo por obligación.

Quiero que se quede porque está encantado con cómo trabaja su cuerpo y con los resultados que consigue.

No necesito chantajear a nadie para que siga.

Aun así, ya lo verás: vas a querer quedarte.

Por suerte, la gran mayoría mejora.

Si no fuera así, ya me estaría dedicando a hacer paellas (que se me da my bien).

Pero si buscas un 100 % de efectividad, estás buscando un superhéroe, no un fisioterapeuta.

Lo que sí te garantizo es que voy a implicarme al máximo contigo: te guiaré, te acompañaré y ajustaré todo lo necesario.

Pero hay algo que solo depende de ti: hacer los ejercicios, ser constante y aplicar lo aprendido.

Esa es la verdadera garantía.

Las garantías te las tienes que dar tú.
¿Vas a hacer los ejercicios?
¿Vas a ser constante?
¿Vas a aplicar lo que te diga?
Esa es la única forma real de que progreses.

Yo te garantizo que voy a estar contigo en cada momento, ajustando lo que haga falta y ayudándote en lo que necesites.

Haré que el proceso sea lo más claro y llevadero posible.

Pero la responsabilidad final no es mía: es tuya.

Y ese es justamente el motivo por el que funciona.

Dudas sobre Vicente, su formación, su equipo y sus centros

De títulos tengo dos carreras:
Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Fisioterapia.
Pero, siendo sincero, lo que realmente me ha ayudado a resolver lesiones al más alto nivel no lo aprendí en la universidad.

Mi base real está en las técnicas de activación y estimulación neuromuscular, en la biomecánica avanzada del ejercicio, la neurología funcional, la neurociencia del dolor y las neuropatías.

Y muchas otras formaciones que me han permitido entender el cuerpo más allá de la teoría.

No.

Trabajo online, y de manera presencial.

Junto con mis socios manejamos un conjunto de centros referentes en ejercicio y salud en Valencia.

A parte de ser uno de los CEOS trabajo presencialmente allí.

Se llaman Neogym.
Por si quieres informarte

No conozco tu caso todavía, así que no puedo prometerte nada.

Pero en la sección de testimonios verás ejemplos reales de personas que han pasado por situaciones probablemente parecidas a la tuya.

Algunas con hernias, otras con cirugías, otras con años de dolor… y hoy están viviendo sin él

Sí.

En el resto de la web tienes casos, vídeos y reseñas reales de personas que pasaron exactamente por donde estás tú ahora.

Y si te soy sincero, sus resultados dicen más de mi trabajo que cualquier explicación que pueda darte aquí.

No trabajo directamente con ellos, pero muchos médicos me derivan pacientes cuando se trata de problemas de espalda que no mejoran con los tratamientos convencionales.

Al final, todos buscamos lo mismo: que la persona vuelva a tener una vida normal.

Prácticamente todo.

Y si has leído esta sección completa, ya te habrás dado cuenta.

Mi trabajo no se centra solo en aliviar el dolor, sino en enseñarte a entenderlo, controlarlo y evitar que vuelva.

Eso no es una sesión de fisioterapia tradicional.

Es una rehabilitación completa, contigo como protagonista.

En principio, .

Mientras no haya una contraindicación médica, se puede combinar perfectamente.

De hecho, a veces ese trabajo conjunto acelera los resultados.

Desde aproximadamente 2015.

Aunque parezca joven —y lo soy—, llevo desde muy pronto enfocado en la rehabilitación de lesiones, especialmente las de columna.

Es el campo donde he dedicado prácticamente toda mi carrera.

No.

Cuando terminas, te llevas las herramientas para mantenerte bien por tu cuenta.

Aun así, muchas personas deciden seguir conmigo para prevenir recaídas o seguir progresando.

Eso ya depende de ti y de lo que quieras mantener a largo plazo.

Por supuesto.

Solo tienes que rellenar el formulario, y te llamaré personalmente.

La idea es que podamos hablar tranquilamente y ver si realmente tiene sentido empezar juntos.

No te preocupes, te guiaré paso a paso.

En cada fase de la rehabilitación te indicaré qué toca hacer, cómo avanzar y qué ajustes realizar.

Mi objetivo no es solo que mejores ahora, sino que sepas mantenerlo siempre.

Otras dudas extra

Sí, factura siempre.

Si tu seguro reembolsa fisioterapia/rehabilitación, te sirve.

Sí. Uso plataformas privadas.

Tu información no sale de ahí.

Una llamada conmigo.
y cuando te de el ok rellenar los formularios que te pase.

Ahí te preguntaré información útil para empezar con garantías.

Tenemos varias herramientas de medida.

Dolor, rango de movimiento, fuerza, autonomía y actividades clave.

Lo irás sintiendo.

Es casi imposible
que me sigan quedando dudas

Pero aún así aún me queda alguna.

¿Cuál es el siguiente paso?
Rellenas el formulario y me pongo en contacto contigo
Recuperador de espaldas complicadas
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